¡Malditas Pastillas!

¡Zas! De repente he cambiado el tema de hoy.
Me he pasado un buen rato buscando mis primeros guiones sketches en mi disco de datos y he encontrado de todo menos lo esperado xD

Entre otras cosas me he encontrado este cuento, posiblemente de cuando tenía 13 años – 2º ESO con el que gane un concurso municipal dedicado al médico Manuel Madrazo que murió en Ruanda cuando estaba como cooperante de Médicos del Mundo.
http://www.elmundo.es/1997/01/20/internacional/20N0002.html

¡MALDITAS PASTILLAS!

Era un día de esos que no quiero recordar:¡Jaime ayúdame, que no haces nada en todo el día! Decía la señora Amparo
¡Date prisa que no tengo todo el santo día!
– Esta bien Le contesté.
La señora Amparo era ya una persona mayorcita (exactamente 50 años) que me había acogido desde que tenía días de haber nacido yo (aproximadamente hace ya… ¡unos 18 años! Ya era mayor de edad, tenía montón de amigos (yo ahora diría “amigos”), novias dinerillo… Todo lo que uno podía desear a esos años.
Eran las 16:32h. del día 22 de febrero de 1990 la nueva era estaba a la vuelta de la esquina y con ellas nuevos problemas: la drogodependencia, el alcoholismo… Pero en aquel día la vida me cambió por completo: una cosa que hice ese día que los amigos llamaban “Botellona”.

He estado fatal todo el día y hoy, salgo de nuevo. Al encontrarme con los amigos con los que había quedado les conté lo mal que lo pasé y una de ellas me contestó:
¿No me digas que sufres por esa tontería? Yo me tomo una pastillita para cada cosa: Si me duele la cabeza, aspirina; si no puedo dormir, aspirina; si quiero estar a tope, aspirina. Y me va como ves, de fábula.

Aquella madrugada (cuando llegué a mi casa) después de haber intentado hacer lo posible para dormir, me acordé de las palabras de mi amiga: … Y me va como ves, de fábula.
Entonces pensé –me tomare también yo una pastilla…
Al día siguiente no podía mover un dedo y volví a pensar en mi amiga, y me tomé otra pastilla.

Pasaron unas semanas cuando Amparo supo que yo tomaba pastillas y me lo echaba en cara todas las mañanas, pero yo siempre le decía que yo me controlaba (era exactamente mentira). Los profesores se dieron cuenta que yo no rendía como antes hasta el profesor de gimnasia, que o me veía cansado o me veía a tope.

Pero cada vez necesitaba una dosis más alta hasta que mi cuerpo no pudo más.
Amparo, me dijo que me llevaría a un concierto de “U2” pero en vez de al concierto me llevó al hospital y yo todo cabreado me resistía como podía.

El tratamiento será largo, pero efectivo. –Fue una de las pocas palabras que escuché al médico –Además que el primer mes se quedará en la clínica con cuidados de una enfermera para que no se pase por alto el tratamiento.

Y así fue como por arte de magia (aunque un poco lenta) conseguí dejar el abuso de las pastillas y como plato más fuerte dejé las llamadas “Botellonas” para los burros.

Las habré expresado con más o menos acierto, pero las ideas siempre las he tenido claras.
A lo mejor mi sonrisa se ha debido siempre a lo buen chamán que soy; aunque alguno de sus rostros estén ya borrosos, todavía recuerdo las palabras de aquellos que decían que yo no valía para nada, excepto para estudiar.
Nunca valoren las palabras de personas que están en su puesto de trabajo no por vocación, sino por enchufe xD

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